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Ni una gota de optimismo

Why don´t try the Calamochas` Erotic Festival again?

We have several reasons… no va, en castellano: porque es un bodrio (por no decir puta mierda podrida pinchada en un palo lleno de termitas zombies).

 

Reclaman tu presencia y tú piensas: Calamocha es jamón, tengo un par de colegas allí (un saludo para el Víctor y el Jesús), estoy de puente en una casa “rural” en Monreal del Campo y las alternativas de ocio se agotan… y juntas un par de coches para ir.

 

Primer problema/decepción: te desplazas hasta allí y ¿oh problema!, la gente de aquel pueblo no entiende que deba indicarte donde está algo que todo el mundo de aquel pueblo sabe donde está. Así que te dicen que la segunda a la izquierda y ahí esta y… ahí no está, así que vuelves a preguntar y, cuando estresado y con cara de tonto, preguntas por la indicación completa los nativos te contestan con un rotundo “¡pues ahí mismo al ladico esta joder!” (pronunciado con acento de Calamocha). Al final ves carteles en farolas y los sigues y descubres que esa terrible adquisición extranjera que son las rotondas (muerte a las rotondas) suponen un bache en tu camino, pues en ninguna calle de las que dan a la rotonda hay carteles de dirección al “festiporno” excepto aquella calle por la que tu has accedido a la misma (en un videojuego de coches aparecería un cartel de WRONG WAY). Rato después, y tras mucha vuelta tonta para un pueblo tan pequeño por fin llegamos al recinto del festival.

 

Segundo problema/decepción: llegas a la puerta de la carpa/pabellón polideportivo/nave de gallinas y tienes a un tío tras un mostrador que reclama el pago, a saber, 15 euros. Te parece un poco caro, pero teniendo en cuenta que accedes a un “Festival Erótico Internacional” te parece justo porque vas a ver espectáculos nunca vistos y, aunque eres tan tonto de ir con tu novia, sabes que en un descuido ingerirás crema de nata de algún pezón femenino (tal y como aparece en el flyer). Entras dentro y te encuentras con:

 

12 gogos a tandas de 3 con mucha ropa y un baile mal llamado sensualmente sinuoso, estaban cansados y punto.

 

Cuatro puestos: dos de tatuajes (del monstruo ese de doctor cerrada con implantes metálicos en la frente y otro desconocido para mi aun peor); uno de lencería (la tienda “Escándalo” de Zaragoza cerró en la urbe y abrió un puesto cutre allí) y uno de caramelos de todas clases con forma de pene (no se si eso también esta en Zaragoza ni quiero saberlo).

 

Un baño sin papel higiénico por ninguna parte (fuimos el domingo tras dos días de festival por lo que imagino que reponerlo cada día superaba la infraestructura de la organización).

 

Lo mejor de todo: cuatro garrulos del pueblo de esos que todos los pueblos tienen medio borderlains medio “mis padres son primos y los padres de mis padres también” babeando y vociferando junto a cada gogotera.

 

Tercer problema/decepción: la pasada por la piedra del programa en cuanto a horario. No es serio que de 8 de la tarde a 1 de la madrugada no haya nada más que gente demasiado sobria y vestida bailando y luego querer meterte todo el programa promocional en dos horas. Es un engaño y una vergüenza.

 

Cuarto problema/decepción: el sexo en vivo. Toda la noche una sensual voz megafoneando “queréis ver sexo de verdad en directo… esta noche lo veréis…” y al final aparece una treintañera de pechos caidos (todo mi respeto a las treintañeras con pechos firmes) y vagina descompuesta y en 5 minutos se ventila a un negro (o afroespañol, como deseéis) colgando de una barra americana muy malamente ante un auditorio de unas 300 personas engañadas que piensan: para esto tanto rollo.

 

Lo mejor de todo: vi una pelea de barro entre dos tías que acabaron tocándose. Mi novia dice que una estaba operada y que antes debía de ser un hombre porque era demasiado fuerte, pero resultaba una rubia vaginal con pechos imponentes e impasibles… ya me puedo morir tranquilo. Buenas noches.

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